lunes, 7 de enero de 2019

El Misterio del Perro, la Mermelada y el Cantante



Julio Muñoz Gijón
Editorial Almuzara
web: www.editorialalmuzara.com
ISBN: 978-84-16100-82-8


Cuarto libro de esta pareja de policías tan peculiares pero esta vez Jiménez se viene a los madriles dejando su Sevilla, viene a Madrid para volver a trabajar con su inseparable Villanueva para tratar de atrapar a un asesino de "modernos", un asesino despiadado y sibilino que ya ha acabado con un famoso DJ, un director de cine gay de películas de autor, un dibujante de comics y un tuitero insoportable que tiene una patada en la boca -y me viene a la mente una "jartá" de personas que publican consejos en You Tube a los que les graparía los dedos- y para hacerlo más atractivo, el asesino reta a Jiménez a que lo atrape usando el teletexto de la 2, si el teletexto porque todavía existe por si alguno pensaba que no.
Estamos en una novela muy bien construida, muy actual, con personajes del 15M, de Anonymous, de las redes sociales, en fin, que son personajes de ahora mismo, con los que convivimos todos os días y no nos son extraños, con el desarrollo de la trama vas descubriendo que hay más gente próxima a los tiempos pasados, a la cocina hecha despacio y en casa y sin aspavientos, a las relaciones en los bares y no por internet, a películas donde se distingue un bueno y un malo y no hay traumas infantiles y así prácticamente hasta el infinito.
El asesino habla de buenas costumbres -lo que suelen decir nuestros mayores y nosotros a medida que cumplimos años, porque de ese "virus" no nos libramos ninguno por muy modernos que nos creamos-, algo parecido a lo que Serva La Bari persigue, pero esta vez es algo más complicado, costumbres con las que está de acuerdo Jiménez porque este sevillano no soporta los platos cuadrados, los vinos que parecen experimentos químicos y que todavía se peina con colonia de Baron Dandy, pero Jiménez ha evolucionado, a leches con su mujer Araceli su mente se encuentra abierta a un mundo nuevo tras haber conocido a Triana, una transexual bilbaína por la que siente algo y le hace plantearse muchas cosas entre ellas su sexualidad.
A medida que se suceden los crímenes, el sádico asesino pues los métodos empleados son realmente crueles, envía pistas a la comisaría retando a los dos sagaces policías, al no haber un modus operandi común hace que el caso sea de lo más escurridizo, ni cuando unos compañeros de facultad dan su nombre son capaces de ponerle cerco pues están ante una mente enferma y superdotada.
La novela está de golpes cómicos que hacen que te la leas en una mañana como me pasó a mi, con personajes que son una risa como un comisario que cecea y del que se ríe todo el mundo, frikis que se visten de personajes de manga o un propietario de una furgoneta tuneada que llora como una madalena cuando la ve quemada en un descontada; !ah¡ el título no tiene nada que ver con aquella leyenda urbana de un programa que nunca se emitió en A3 y que todo el mundo decía haber visto, las leyendas urbanas que corren como la pólvora porque creemos lo que queremos creer y es algo de lo que no estamos libres ninguno, con estudios o sin ellos, pero que se soluciona muy fácilmente, leyendo pero no solo lo queremos leer.
Una delicia que dura lo que dura una Mahou fresquita con unos berberechos o unas bravas en la Ardosa porque estoy seguro que con eso el amigo Jiménez al menos tendría algo "parecido" a su Cruzcampo sevillana. Por comentarios que he leído esta novela es menos localista que otras anteriores y quizás sea la adecuada para aquellos que no son de Sevilla, como para mi ya es la segunda novela y Sevilla es casi mi tercera vivienda, pues no ha habido problema.

No hay comentarios:

Publicar un comentario