sábado, 2 de febrero de 2019

Fuego en la Montaña



Edward Abbey
Errata Naturae editores
web: www.erratanaturae.comwww.abbeyweb.net
ISBN: 978-84-16544-78-3

Abbey es una figura muy representativa para los movimientos ecologistas y creo poder decir que también es un representante muy característico del movimiento de resistencia contra el estado de los que conocemos los casos extremos como la granja de Wako, Abbey no llega a ese extremo pero el personaje principal en esta novela si podría haberlo sido uno de ellos o de esos votantes republicanos del los estados centrales que creen que el estado es el enemigo.
La novela no está basada en un hecho real pero como lo cuenta Abbey, bien podría haber sido así, es una novela sencilla, peligrosamente panfletaria por lo que me parece una cabezonería del abuelo de Billy porque se les olvida que ellos antes expulsaron a los indios de esas tierras pero ellos si se consideran dueños de esas tierras, con una buena dosis de respeto ecologista pero metiendo ganado ajeno a esa tierra que poco casa con el respeto natural a un terreno virgen que tanto pregonan; estamos en plena guerra fría, los EEUU están en una guerra no declarada con la Unión Soviética y sus fuerzas armadas tienen que buscar el modo de prepararse ante un inevitable conflicto, en sus planes entra hacerse con un terreno para entrenarse con misiles y para ello se propone expropiar los terrenos del abuelo de Billy en Nuevo México el rancho , pero el abuelo de Billy, John Vogelin no está dispuesto a dejarse expropiar su rancho, el Box V, a lo largo de este relato que es narrado  por el nieto, Billy, que está pasando sus vacaciones en el rancho de su abuelo esos días sin que el propietario haya contado nada a sus hijas, solo el amigo de la familia y uno de los ídolos del joven Billy, Lee, y la familia de Eloy Peralta. Abbey pinta al estado como un depredador, que no se para ante nada pero se le olvida que los antepasados de Vogelin tampoco lo hicieron con anteriores propietarios, Vogelin encarna ese abuelo terco y enconado que si sale del terreno que conoce se muere y esa parte si es la parte más tierna y sensible pero incluso cuando el abogado de las fuerzas aéreas, Desalius, le hace una fabulosa oferta para poder seguir disfrutado de sus tierras hasta el día de su muerte, el persiste en no dejar su brazo a torcer.
La parte de su relación con su nieto y la de este con Lee es realmente bella, la paciencia de dos hombres de campo con este joven de ciudad es deliciosa, tierna pero exigente, tierna pero recta, quizás por esa similitud del joven Billy y ese hombre que está a punto de reunirse con sus antepasados.
Estamos ante la lucha de un solo hombre contra el sistema, pero así como en otras ocasiones puedes sentir empatía por ese hombre, con el señor Vogelin puede costarte un poco más pero no el principio pues precisamente en ese punto es cuando si formarías una alianza con él hasta el final, todos seríamos un poco como Lee, que estaríamos con él hasta el final aún sabiendo que ya se está comportando como un verdadero loco; ¿hasta qué punto los derechos del estado pueden estar por encima del individuo? para una sociedad tan personalista como la yanqui, la respuesta es clara, primero en individuo, pero para una sociedad como la europea, la respuesta no sería la misma, para hacernos más cómplices con el señor  Vogelin, los personajes del estado son brutos, sin capacidad de empatía e incluso Desalius parece una serpiente en traje, hablan de respeto al medio ambiente y me viene a la memoria Cabañeros, las Bardenas reales, la sierra del Retín, etc; cada vez que veo el paso de los rocieros por el parque de Doñana me confirma que cuanta menos actividad humana en un recinto natural mejor, y aunque parezca raro en un campo de tiro la actividad es bastante menos agresiva que la propia de la humanos en su día a día, con explotación de las aguas subterráneas, basuras, etc.
De todos los libros de Errata Naturae que he leído quizás sea este el que menos me ha enamorado, pero no es culpa de la editorial, va más con la historia que me ha querido contar Abbey, ese sueño americano que se olvida del pasado cuando ellos hicieron algo mucho peor antes; por eso no entiendo esa velada queja de lo "malo" que es ese estado opresor, ver la miseria  que paga a la familia de Eloy Peralta el abuelo John Vogelin dice mucho de él por muy bueno que lo queramos ver y de una ley del embudo que nunca van a querer reconocer hasta que necesite de los demás. Por eso todas mis miradas se iban hacia el amigo del alma Lee, él es el que debería hacer narrado la novela.
Somos animales sociales y por eso nunca entenderé que se mire a esos seres al margen de la sociedad como seres especiales, siempre los veré como individuos egoístas en los que lo suyo es suyo y lo que genere la sociedad también y lo dice un tipo tan asocial como yo pero que asume que debo vivir en sociedad.

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