Jhumpa Lahiri
Editorial Salamandra
web: www.salamandra.info
ISBN: 978-84-9838-271-6
Estamos en el mes de octubre y a pesar de los pocos meses que quedan para el final del año y los muchos libros que aún pueden caer creo que es el mejor libro que voy a leer este año, lo recomendó el crítico de cine Carlos Boyero y me lo traje de la feria del libro no sin algunas dudas pues no coincidimos completamente en gustos literarios pero de haber dejado pasado esta maravillosa experiencia no me lo hubiera perdonado nunca.
Jhumpa Lahiri es una escritora de origen bengalí pero nacida en Londres y que siendo joven se trasladó a Estados Unidos, ahora que estamos viviendo un expolio humano en nuestra tierra por la falta de oportunidades y de un futuro mejor este libro de relatos viene que ni pintada, no es una texto de integraciones difíciles o ghetos, son historias de como los hijos de esas personas que se han marchado de la tierra de sus orígenes sienten el vértigo en sus pies en esa tierra nueva, en esa tierra desacostumbrada. Escrita en dos partes distintas de las que la primera son cinco relatos sin conexión entre ellos y la segunda de tres relatos que tienen conexión entre ellos y el primero de la primera que por cierto da título a la obra y que están escritos en primera persona pero por dos protagonistas distintos -Hema y Kaushik- que te hace sentir lo que siente cada uno en la historia que viven y que están estrechamente relacionados.
En todos los relatos del principio el desarraigo es un protagonista más pero no como venganza o rebeldía, quizás sea por el carácter hindú pero lo desconozco, no destila desprecio o desesperanza, lo que lleva de su mano es sentirse extraño estuviesen donde estuviesen.
Es un libro de lectura pausada, elegante, tierno a veces, duro en otras, cotidiano y llena de sentimientos; el cierre del círculo de la historia de Hema y Kaushik es el broche perfecto para el inicio con su llegada a la casa de Hema; deliciosamente ambientada para mi que presumo conocer Roma como el barrio de los Austrias de Madrid es tremendamente evocadora, hasta los aromas de los platos, mmm, perdón que me pierdo, conmovedora en todas sus partes con las historias de padres, madres, hijos y lo que se tercie.
El final del último relato es una sorpresa, sorprende y no por menos esperado te deja indemne y como decía, cierra el círculo.
Los primeros relatos avanzan como la edad de los protagonistas lo hacen, digamos que crecen aunque no tengan continuidad en la siguiente historia, cautiva a pesar de llevarte a una vida de incomprensión, desarmor y el desarraigo pero sin romper definitivamente con sus orígenes o que vuelven cuando algunos, sobre todos los mayores, se sienten perdidos.
Al ser los protagonistas familiares próximos, vecinos cercanos y todo dentro de una colectividad muy afín la historias se vuelven más próximas a nosotros y salvo los sabores de ciertas comidas hindúes que no he catado en la vida puede ser la historia de cualquiera de nosotros y de alguno de nuestros más queridos amigos en tierras más o menos lejanas.
En resumen, lectura para degustar pausadamente con un buen té -y si no te gusta el té también vale un Johnie Walker que también lo beben en uno de los relatos.
No os la perdáis.








