Kim Jiyum
Editorial Planeta
ISBN: 978-84-08-30840-9
Mi particular rey Baltasar me trajo en la noche de reyes esta tierna pero a la vez, crítica novela coreana que ha sido allí un sorprendente éxito de ventas, es mi primer escritor coreano y denota ese amor por los detalles, por la calidez de las relaciones personales de los distintos personajes, es una novela para reconciliarte con la humanidad, para sonreir por la mañana o para acostarte con la sensación de que el mundo puede ser un mejor lugar de lo que parece.
En el barrio de Seul de Yeonnam-dong se situa una peculiar lavandería, un remanso de paz y buenos vecinos en la caótica y moderna Seul, un lugar donde lo importante es el olor del suavizante, los vecinos que comparten ciclos de centrifugado y problemas y no las prisas o los agobios de la vida moderna y un cuaderno verde olvidado donde los clientes dejan escritos sus problemas y donde los otros clientes les escriben sus notas de apoyo o su posible ayuda.
A través de ese cuaderno se van tejiendo relaciones personales en las que se ve la soledad de los personas mayores, la competencia para que los hijos puedan optar a los mejores colegios, las estafas de internet, los problemas económicos, la desigualdad de género, la imposibilidad de reconciliación familiar y todo a través de ese cuaderno, con historias tiernas y reales con la emociones a flor de piel que te reconciliarán con lo mejor del ser humano.
De ritmo pausado, las historias indepenfientes confluyen todas en esa lavandería hasta hacerla realmente la protagonista de la trama. Con un lenguaje sencillo y costumbrista Jiyum te transmite emociones positivas, conmovedoras y en esencia bondadosas, ojo no digo bondadosas como sinónimo de empalagosas o moralizantes, nada de eso, es una bondad colaborativa, de buenos deseos y sentimientos, una bondad que ayuda a los demás.
Una bella novela para empezar el año, para reconciliarte con la vida a pesar de los tacones de tu vecina de arriba o los gritos del apasionado hincha de fútbol de ti vecino de abajo. Didfrutarla que merece la pena.

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