domingo, 31 de julio de 2016

La Pagoda Blanca




Varios
Editorial Hiperión
web: www.hiperion.com
ISBN: 978-84-7517-659-2


De todos los libros de poesía china que he leído creo que gracias a la introducción, notas y traducción de Guillermo Dañino este es el que mejor te sumerge en el delicioso mundo de la poesía de ese lejano país. Con cien poemas escogidos escritos durante la dinastía Tang que fue del 618 al 917 de nuestra era abarcan casi todos los aspectos de la vida, el amor, las despedidas, la guerra, etc.
Contrariamente a otras poesías más "elaboradas" y más detallistas, los poemas seleccionados permiten viajar al lector gracias a que no te encasillan a un texto con márgenes, dan una libertad enorme al lector en la interpretación y en la vivencia de su lectura.
Esta es la época dorada de la poesía china y de la que han llegado hasta cincuenta mil poemas hasta nuestros días, podría decirse que los funcionarios eran prácticamente poetas al servicio del estado; esta poesía tan distinta y diferente a la nuestra era para ser cantada y "vista" y ha sido de tanta importancia que ha pasado al pensamiento chino dando forma en su manera de ver el mundo y señalar los hitos importantes de la vida.
Recomiendo no perderse la introducción  donde el traductor habla de la dinastía Tang, de como están formados los poemas, de como se leen pues además del idiograma chino está el formato en pinyin, de la misma manera que también recomiendo leer las notas al final de libro sobre cada poema y que pueden dar un poco más de claridad a lo que leemos.
De entre los cien poemas yo he señalado estos.
- Sentado, solo, en la montaña Jingting.
El motivo por el que he señalado este poema es por la forma en la que da personalidad a una cosa no humana, en este caso la montaña: "Nos miramos sin cansarnos/yo y la solitaria montaña".
- Venga el vino, por favor.
Este poema es una forma muy original del "carpe diem": "Mi consejo, !embriágate todo el día¡/El vino no llega a la tumba del ebrio"
- Álamo y sauce.
Por algo muy parecido al primero, pero esta vez es el viento el protagonista: "El viento de la tarde -nieve de flores-/pasea por la muralla y no encuentra a nadie".
- Compasión.
Creo que tiene una carga política y reivindicativa que nos vale para ahora mismo y quizás para los próximos cientos de años, este lo transcribo completo porque merece la pena:
Siembra en la primavera un grano.
Cosecha diez mil en otoño.
Por las cuatro regiones, no hay un palmo de tierra descuidada.
!Y el campesino aún muere de hambre¡
- Bebe, Amigo.
El verso final encierra una terrible y gran verdad que nunca vemos: "Imposible vivir sin despedidas".
Si os animáis, disfrutaréis de un interesante, profundo y distinto modo de ver la poesía, de vivir la vida y de sentirla, creo que no se puede pedir más ¿verdad?.


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