Chris Offutt
Ssjalin Editores
ISBN: 978-84-126194-3-0
Y vamos con la tercera novela de la serie, Mick Hardin se licencia tras veinteaños de servicio en el ejército, los últimos en la División de Investigación Criminal, tras su licencia pasa por su Kentucky natal antes de establecerse en Córcega con un antiguo compañero de armas británico -soldado de SAS- pero enrolado en la legión extranjera, su hermana sigue siendo la sheriff del condado y durante su visita le pone al corriente de la violenta muerte del mejor mecánico de coches de la zona, durante su estancia y cuando está casi a punto de partir su hermana es herida de gravedad y decide quedarse para averiguar -y vengarse- del presunto homicida, tendrá que enrolarse como ayudante de sheriff para poder aplicar la ley pero lo que no podrá imaginarse Mick es hasta que punto tendrá que saltarse la ley para aplicarla.
Es una perfecta muestra de los matices de grises que hay en todo acto criminal, porque no es todo blanco o negro, a ello hay que sumarle cierto hartazgo de pensar siempre antes en los demás antes que él, primero su ex mujer, luego será Johnny Boy el ayudante pero ahora sheriff de Rocksalt y así con todos aquellos con los que se cruza y necesitan ayuda, es la ley de los cerros de Kentucky, veremos más en el interior de Mick, sus valores, sus deseos, sus tenores, verse en un sitio donde sentirse como en casa o al menos como en la caseta de su abuelo, ahora destruida (en la anterior novela) y en proceso de reconstrucción.
A mi parecer es la mejor de las cuatro pero por el trasfondo ético al que se enfrenta Mick, a la dimensión global -por la influencia de la gran urbe- a pesar de vivirse en un pueblo "perdido" de Kentucky. Una "country rural noir" de manual, con ese personaje secundario que son los mismos cerros, algo que impregna de algo diferenciador a sus habitantes a pesar de que hayan emigrado a la ciudad o se hayan enrolado en los marines. Siguen las desconfianzas hacia las instituciones del estado tan típicas de los Estados del interior de EEUU.
La más rotunda de la saga, pero no la leáis desordenada que os perderéis matices muy importantes. Breve como las anteriores, sin circunloquios vacíos o sin sustancia, con un lenguaje directo casi espartano pero llenos de intensidad que no dan opción a dobles interpretaciones.
Un delicia, no los dejéis escapar.

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